DE LA CARTA DE AJUSTE AL AJUSTE DE LA CARTA
Aplicando la fuerza de la Ley de Partidos, el gobierno estranguló la pluralidad informativa en Euskadi cerrando medios como Egunkaria, Egín y Kalegorria, entre otros de índole independentista o simplemente abertzale, y amenaza a las radios libres que intentan zafarse del espectro hertziano dominante. Se mire por donde se mire, esa acción punitiva reduce la libertad de expresión y hace aún más precaria la calidad de nuestra democracia otorgada.
Pero ese mismo gobierno, siempre en uso de sus prerrogativas, permite “cerrar legalmente” televisiones privadas para proteger los intereses de los grandes del sector que necesitan fusionarse a fin de compensar el descenso de la publicidad ocasionado por la crisis y la caída de la audiencia provocada por el rechazo de los ciudadanos ante la orgía de la telebasura. Por fas o por nefas, el Estado establece su equidistante”carta de ajuste” a demanda de la “obediencia debida”. Las élites gobernantes y sus poderosos patrocinadores ganan, los ciudadanos que les han elegido pierden.Es la dimensión de la ley como bandera de conveniencia. ¿Pero debe importarnos el cierre de las privadas?
